Qué más se puede pedir, si soñar ya se sueña y en los sueños todo es tan real...
Pero... cuán distinta es la vida; lo palpable, la realidad machacante que día a día nos recuerda que, si quieres algo y/o lo deseas con todas tus fuerzas has de luchar y trabajar con todo a tu alcance para lograrlo y aun y así, muchas veces no se logra alcanzar el fin deseado. Por tanto, tal vez sería mejor vivir en sueños donde todo es más sencillo, donde aquello por lo que se lucha, lo que se propone uno, siempre o casi siempre se consigue con iguales dificultades pero con una incongruencia añadida: la verdad de lo irreal. Lo fantástico. Cuantas veces a lo largo de nuestra vida habremos tenido sueños, fantásticos proyectos que en esta mísera existencia no logramos realizar. Esas cosas casi inviables que en el día a día no alcanzamos a ver cumplidas y que en los sueños es tan fácil, tan sencillo, tan... real.
Pero no, solo son reales en una pequeñísima proporción, mínima y desmesuradamente vaga, que perdura lo que se tarda en despertar, en desviar los ojos del libro de los sueños.
Pero no, solo son reales en una pequeñísima proporción, mínima y desmesuradamente vaga, que perdura lo que se tarda en despertar, en desviar los ojos del libro de los sueños.
Porque claro, en llegar la realidad, en despertar del sueño, ¡zas!, el zarpazo de lo cotidiano, de trabajar como el condenado a galeras y sin la más mínima tregua, nos ahoga para que, pasado el tiempo de luz, las largas e incontables horas del día a día acaben rompiendo en la neblina de engaño y sutileza que es el sueño, y donde únicamente conseguimos aliviar el sufrimiento, en el breve espacio de la noche. Donde con más o menos estrategia logramos alcanzar nuestros propósitos.
El ser humano tiende a soñar, para en sus sueños lograr aquello que le es inalcanzable pues como bien dijo Quevedo: "La vida es sueño y los sueños, sueños son" y digo yo, que aunque la vida sea sueño tiene una realidad que ni soñando se borra y es esa verdad la que no debemos olvidar.
La vida sí puede ser sueño y los sueños, sueños son y nunca, (al menos a mí) se me cumplió un buen sueño, que sí alguno malo.
Por tanto amigo mío, soñemos con los ojos cerrados y al abrirlos, hagamos lo posible por lograr vivir soñando.
Un abrazo.
Los sueños son ilusión. Si consiguieramos todos los sueños, matariamos la ilusión. Un saludo
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